los otros pasan piola

Líneas en disputa

Publicado: 2012-02-19

(Escribe: Alejandro Lozano Tello)

Es simbólico el hecho de que las líneas prefiguradas para lo que habría de ser el recorrido del Metropolitano 2 y el Metro de Lima estén superpuestas en un 95%, y que estas representen a dos autoridades de distinto nivel, como son la alcaldesa Villarán y el presidente Humala. Simbólico en cuanto, en este momento, constituyen un conflicto entre las formas de gobernar de ambas autoridades.

Por un lado, Villarán continúa con un proyecto legado por la gestión anterior, es más, lo hace parte de la campaña que la llevó al sillón municipal, culmina los estudios de rigor y, al momento, ya ha recibido seis o siete declaraciones de intención de participar de la ruta. Es decir, las obras estarían a punto de iniciarse y se plantea su culminación en dos años. Sin embargo, esta información no es conocida (o reconocida) por todos. Los problemas de comunicación de la autoridad edil y la consecuente baja aprobación que padece la ubican en una zona de descrédito que parece indicar el final de esta historia. Y es que tenemos una alcaldesa sumamente atípica: sigue todos los lineamientos exigidos por ley y por una burocracia frustrante, y tiene una pésima estrategia comunicacional en una ciudad que exige cambios pronto. Y aquí empieza la paradoja, pues el Metro de Lima demorará, en el mejor de los casos, entre cinco y seis años en estar operativo. ¿A quién desacreditará en este trance el que no exista ya, o al menos pronto, una solución al transporte limeño?

Y es que Humala ha puesto en marcha una más de sus movidas pragmáticas: en su plan de gobierno (en ninguno de tantos) no aparece metro alguno, no se ha mencionado en todos estos meses de gobierno, no hay estudios al respecto, no se sabe a ciencia cierta cuánto costará ni si es verdaderamente posible que el tren pase por el Callao, cuya superficie es bastante delgada, y ni siquiera el plus que le da (unos kilómetros más hacia Ventanilla) está justificado por la demanda de esa zona. Es decir, no hay nada. Sin embargo, en conferencia de prensa anuncia la decisión y se gana el aplauso de un sector y la confusión inoperante de otro. De más está decir que esto constituye no solo una confrontación técnica, sino también una política, además de la ya mencionada en el ámbito de la estrategia de gobierno: es preciso recordar que la candidatura de Lourdes Flores prometía el inicio de la construcción de un tren. Ahora Humala no solo sigue ese plan, sino que con su decisión cancela la posibilidad de que la municipalidad cumpla con su promesa electoral.

No está aquí en discusión si el metro es mejor que el sistema de buses, que seguramente lo es, sino cómo todo esto evidencia que ciertas formas de gobernar no tienen éxito en nuestro país y otras sí. No importa la previsión, el orden ni la planificación. No importa que una autoridad se proyecte a desarrollar una obra silenciosamente, sino que es mejor no planear nada, soltar una iniciativa para la tribuna, y así asociar ideas positivas a su gestión. A fin de cuentas, la sensación ya ha quedado instalada y dependerá del próximo gobierno si se termina como está “pensado” o en veinte años. Total, ya estamos acostumbrados, ya antes hemos visto pasar el tiempo frente a nosotros cual tren fantasma.


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Perú de Ciudadanos

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